jueves, 15 de octubre de 2015

Palabras del Papa Francisco - 14 de octubre

AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
- Miércoles 14 de octubre 2015 -

"No defraudéis a los niños."


Durante la audiencia general el Papa Francisco reflexionó sobre "las promesas que hacemos a los niños”, promesas que, si no se cumplen, "se les hiere profundamente”.

En concreto se ha referido a la promesa "al amor” que el niño recibe desde sus primeros instantes de vida, al ser acogido y amado por sus padres. Dijo que esa expectativa no puede verse defraudada por un escándalo, especialmente su "confianza en Dios”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionaremos sobre el tema de las promesas que hacemos a los niños. No me refiero a esas pequeñas promesas que hacemos habitualmente para que se porten bien o se esfuercen en el colegio, más bien a la promesa contenida en el hecho de traerles a la vida. Esta promesa de acogida, cuidado, cercanía y atención concreta, se puede resumir en una palabra: Amor. 

A los chicos ls prometemos amor. Una promesa de amor, en definitiva, que hemos aprendido de nuestros padres antes incluso de ser conscientes y que, con una actitud inerme y confiada, todo niño espera que le sea correspondida íntegramente. Si esto no sucede, se les hiere profundamente. Por eso, Jesús en el Evangelio nos alerta de que Dios y sus ángeles velan sobre esta responsabilidad.

El niño recibe de su familia, con su nombre y con las primeras palabras y sonrisas, y caricias, la belleza de estar con los demás, aprendiendo a ser libre y aceptar a los otros. En el bautismo, la Iglesia a través de los padres y la comunidad se une a estas promesas. Desde el momento que el niño es capaz de sentirse amado por sí mismo, siente que hay un Dios que lo ama. Su espontanea confianza en Dios no debe ser nunca vulnerada, sobre todo con nuestra presunción de sustituir al Señor. 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. De modo especial quiero saludar a los 33 mineros chilenos que estuvieron atrapados en las entrañas de la Tierra durante 70 días. Creo que cualquiera de ustedes sería capaz de venir acá y decirnos qué significa esperanza. Gracias por tener esperanza en Dios.


Que la Virgen María y san José, que tuvieron bajo su custodia al Hijo de Dios, nos enseñen a acoger a Jesús en cada niño. Muchas gracias.


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