martes, 30 de abril de 2013

Los católicos latinos en Estados Unidos, ¿están perdiendo la fe?


Habla el padre Tomás Del Valle, asistente espiritual de comunidades de católicos hispanos en Estados Unidos.

¿Están perdiendo la fe los católicos latinos en Estados Unidos? El choque con la cultura estadounidense, tan diferente a sus tradiciones latinoamericanas, ¿les aparta de sus raíces espirituales para abrazar otras confesiones cristianas o alejarse de la fe de sus padres?

Para el padre Tomás Del Valle, asistente espiritual de comunidades de católicos hispanos en Estados Unidos, y director del servicio para la comunidad latina norteamericana “Descubriendo el Siglo XXI”, la respuesta no es evidente, pues si bien muchos católicos hispanos son atraídos por otras comunidades cristianas, e incluso por sectas, también es verdad que hay motivos para hablar de una nueva primavera católica hispana.

La respuesta a la pregunta es decisiva, pues hoy día los latinos constituyen más del 35% de todos los católicos en Estados Unidos. Desde 1960, los hispanos  han contribuido con el 71% del crecimiento de la Iglesia Católica en Estados Unidos, según datos de la Conferencia Episcopal de ese país.

Más del 50% de todos los católicos en Estados Unidos menores de 25 años son de ascendencia hispana/latina. Cada vez es más elevado el número de obispos católicos de origen hispano en Estados Unidos.

Por otra parte, más de las dos terceras partes (el 68%) de todos los hispanos en Estados Unidos se consideran católicos. Se calcula que para el año 2050 la población hispana superará los 102.6 millones.

El padre Tomás Del Valle, quien ha sido director de periódicos, radios y otros medios de comunicación católicos en los Estados Unidos y en América Latina, en particular de “El Observador”, periódico de la comunidad hispana estadounidense, considera que los latinos “no están perdiendo la fe,  por decirlo así de una manera genérica. Lo que hay es un gran enfrentamiento, o una gran incomprensión, porque el hispano, de cualquier de los países que llega, llega con un bagaje religioso, con una religiosidad popular, con una formación, con un modelo de Iglesia, que choca con las costumbres de la Iglesia en Norteamérica”.

“Es una  Iglesia que ha tenido que pasar momentos de persecuciones muy grandes, de discriminaciones, momentos en los que tuvo que hacer sus propias redes de hospitales, porque no se aceptaban a los católicos, sus propias redes de escuelas.  Es una Iglesia que sale, podríamos decir, de una especie de período de catacumbas, en la década de los sesenta”, aclara.

Hoy, aclara, “los latinos deben sufrir un choque con la lengua, un choque con una organización diferente en la Iglesia. Y ante las necesidades de acogida, las iglesias cristianas no católicas, incluso las sectas, han visto un caldo de cultivo. No hay que olvidar que quien emigra con frecuencia es pobre”.

Según el padre Del Valle la respuesta más clara de la Iglesia católica debe concentrarse en la formación que se ofrece a los católicos hispanos. En este sentido, considera que las diócesis están haciendo esfuerzos que dan buenos frutos.

En particular, señala el movimiento de formación bíblico, que en estos momentos tiene en la comunidad católica hispana su primer objetivo.

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