viernes, 19 de septiembre de 2014

Seminario "Los Salmos" manaña, Sábado 20 de Septiembre, 2014

Todos son bienvenidos, no importa si Ud. no pertenece a nuestra parroquia.

Origen de la literatura hebrea 

Las poesías de estilo salmódico son muy abundantes en las tradiciones literarias sumeria, asiria y babilónica desde la más remota antigüedad. Estas culturas empleaban sobre todo salmos en forma de himnos o lamentaciones. Muchos himnos religiosos egipcios (especialmente el "Himno a Atón"), inspiraron en forma directa diferentes salmos, cuyo ejemplo más evidente es el Salmo 104 (ver referencias).

La cultura cananea influyó sobre los salmos y probablemente también sobre el resto de la literatura hebrea.

El rey David, que según la Biblia era poeta (no poseemos ninguna otra biografía suya) perfeccionó la organización litúrgica y aplicó un poderoso impulso a la poesía salmódica hasta alcanzar la gran variedad y calidad de los poemas reunidos en este libro.

Durante el período de la dominación persa los salmos están en pleno apogeo y se van diversificando en multitud de estilos y géneros diferentes: himnos, imágenes mesiánicas, lamentaciones individuales o grupales, escatología, súplicas a Dios confiando en recibir una respuesta, textos didácticos que recuerdan importantes episodios históricos, cánticos de acción de gracias de personas individuales o de la nación entera, etc.

La poesía hebrea 

Una de las principales dificultades que aparecen a la hora de interpretar1 los Salmos proviene de las cualidades de la poesía hebrea que, a su vez, es expresión del ánimo peculiar del pueblo israelita, más intuitivo y sensible que el griego.

La poesía hebrea se caracteriza por su concisión y carácter elíptico.

Las ideas son fijadas con pocas palabras, dejando implícitas muchas relaciones.

Se renuncia a completar los nexos entre las ideas para que las palabras sueltas encuentren en el oyente lo que el poeta no consignó en el texto.

Si a eso se añade que por lo general la poesía hebrea es breve, el trabajo exegético se dificulta mucho6 pues no existe la posibilidad de confrontar el texto en estudio con otros y elaborar por este medio una explicación conjunta que ilumine el detalle.

Si los poemas fueran más extensos... las distintas partes se iluminarían... y ayudarían a comprender el conjunto del poema. (Gunkel 1933:18)

La brevedad y la elipsis de los poemas hebreos eran completadas en su época gracias a un contexto histórico y social que compartían el poeta y sus contemporáneos.

El desconocimiento de ese contexto esconde actualmente el sentido real del poema y deja paso a toda clase de especulaciones.

Colocación y nombre

En la Biblia hebrea se encuentra al inicio de la tercera sección llamada ketubim (escritos).

En la versión de los LXX encabeza también la sección de libros llamados didácticos.

En cambio, las versiones latinas lo han puesto desde siempre tras el libro de Job.

La Biblia hebrea lo denomina tehillim o sefer tehillim, forma plural del nombre tehillah que significa himno o alabanza.

También usa al inicio de 57 salmos la palabra mizmor que se emplea para hablar de un poema que se canta y es acompañado por instrumentos de cuerda (kinnor). La versión de los LXX los llama ψαλμοι o βιβλος ψαλμων8 aunque el Código Alejandrino use la expresión psalterion, que es el nombre del instrumento de cuerdas con que los oficiantes judíos acompañaban los cánticos de alabanza a Yahveh o Jehová.

Por extensión, más tarde el término se aplicó a la colección de himnos y finalmente al libro que la contuvo.

Para más información, sigue este enlace.

Sábado 20 de septiembre
12:15 PM hasta 4:00 PM

St. Columba Church 
343 West 25th Street, New York, NY 10001

Tel. 212-244-4778; Office cell. (917) 499-9715

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